Padres condenados a prisión por educar a sus hijos en casa
Adauto e Ieda Denardi, un matrimonio brasileño, se enfrentan a 50 días de prisión por haber elegido educar a sus hijas en casa. En abril de 2026, un tribunal de São Paulo los condenó por “abandono intelectual”, lo que constituye la primera condena a unos progenitores por este motivo. El juez dictaminó que su plan de estudios era deficiente porque no incluía programas de educación sexual y de género. Asimismo, concluyó que el plan de estudios no resultaba suficiente en cuanto a la enseñanza de estudios culturales, ya que no incluía música trap ni folclórica, a pesar de que ambas son excelentes pianistas y dominan varios idiomas.
Tras escuchar a los testigos y analizar el desarrollo académico y social de las niñas, el fiscal concluyó que los padres no habían desatendido a sus hijas ni sus estudios y recomendó su absolución. El juez, apartándose del parecer del fiscal, condenó a los Denardi a 50 días de prisión.
La familia apela ahora ante la Séptima Cámara Penal del Tribunal de Justicia del Estado de São Paulo. ADF International proporciona apoyo legal.
La educación en el hogar está protegida por el derecho internacional de los derechos humanos. Corresponde a los padres decidir qué tipo de educación se adapta mejor a su hijo. Basar una condena penal en la falta de diversidad de un plan de estudios en el hogar es injusto y podría generar un perjuicio irreparable si no se revoca en apelación.
— Julio Pohl, Asesor Jurídico para América Latina, ADF International
Derechos parentales en Brasil
Actualmente, se estima que unos 70.000 niños reciben educación en el hogar en Brasil. En 2019, el Tribunal Supremo de Brasil dictaminó que la educación en casa no viola la Constitución, pero exigió una legislación federal para regular esta práctica. Dicha legislación aún no se ha aprobado y sigue estancada en el Congreso. Durante años, las familias que optan por la educación en casa han operado en un limbo legal, enfrentando ocasionalmente sanciones administrativas por no matricular a sus hijos en la escuela. Los Denardi son los primeros padres en la historia de Brasil en ser objeto de un procedimiento penal.
La familia comenzó a educar a sus dos hijas en casa en 2020, inicialmente motivada por la preocupación por la calidad de la educación online durante la pandemia. En los años siguientes, observaron una notable mejoría en el rendimiento académico de sus hijas y valoraron la posibilidad de integrar su fe y sus valores familiares en el aprendizaje de sus hijas. Hoy en día, las niñas destacan en lectura, son pianistas y políglotas.
Nada de eso le importó al tribunal. El juez acusó explícitamente a los padres de “utilizar a sus hijas como peones en su propia lucha ideológica” y los criticó por excluir al Estado de la crianza de sus hijas.
El caso ha llamado la atención incluso del Congreso Nacional de Brasil, mientras la batalla legal por el derecho de los padres en la educación es tema aún candente en la opinión pública del país.
El caso Denardi no es un incidente aislado. A Regiane Cichelero , otra madre brasileña, a quien un tribunal estatal le negó el derecho a educar a su hijo en casa el año pasado. ADF International también la apoya legalmente en su apelación.
“Como madre, no puedo concebir un Estado más dictatorial que el que quiere encarcelarme por haber ejercido mi derecho a dirigir la educación y la crianza de mis hijas. Mi esposo y yo confiamos en que el tribunal reconozca nuestro derecho a elegir la mejor educación para nuestras hijas y revoque esta injusta condena.” — Ieda Denardi
