Sufyan Masih, un cristiano de 24 años que trabajaba en un horno de ladrillos en Pakistán, finalmente pudo registrarse como cristiano tras seis años de calvario judicial. Su jefe lo convirtió fraudulentamente al islam y lo registró como tal en su documento nacional de identidad. Con ello pretendía esclavizarlo: le retenía el salario y le impedía regresar con su familia. Su jefe afirmó haberlo “adoptado” al cambiar fraudulentamente su identidad a la de musulmán. Sufyan fue liberado, pero lamentablemente su historia no es un caso aislado: muchos otros cristianos en Pakistán padecen violaciones de derechos humanos similares.
La apostasía se considera un pecado castigado con la muerte según la mayoría de las escuelas de jurisprudencia islámica. Aunque en Pakistán no existe una ley específica que niegue a los musulmanes el derecho a cambiar de religión, se han documentado varios casos de apóstatas que han sufrido linchamientos colectivos o han sido procesados penalmente en virtud de las leyes pakistaníes sobre blasfemia, que podrían acarrear la pena de muerte.
Sufyan y su familia son analfabetos y no pudieron entender el formulario de identificación. Su caso es solo un ejemplo más de la persecución religiosa generalizada en Pakistán y del acoso selectivo mediante el sistema de tarjetas de identidad nacional.
Como parecía estar convirtiéndose del islam al cristianismo, pese a no ser musulmán, Sufyan corría el riesgo de ser tachado de apóstata o de que sus familiares fueran acusados de blasfemia.
En un intento desesperado por recuperar a su hijo, la familia de Sufyan acudió a ADF International en busca de apoyo legal. Tras años de lucha en los tribunales, en noviembre de 2024 un juez civil en Pakistán confirmó por fin el derecho de Sufyan a corregir su documento de identidad para que reflejara su verdadero nombre y su fe cristiana. El juez señaló que Sufyan había sido víctima de una falsa “conversión” y que sus jefes musulmanes lo habían registrado fraudulentamente como musulmán en la base de datos nacional.”
Aunque existen leyes que protegen la libertad religiosa de todos los ciudadanos pakistaníes, este es un ejemplo más de cómo se utilizan como arma para castigar y perseguir a los cristianos. Esperemos que la victoria de Sufyan siente un precedente que ayude a proteger a otros cristianos y minorías religiosas en Pakistán, injustamente perseguidos por su fe.
— Tehmina Arora, Directora de Defensoría Jurídica para ADF International en Asia
Resumen del caso
Los abogados aliados de ADF International presentaron una petición en nombre de Sufyan en septiembre de 2022, después de que la Autoridad Nacional de Bases de Datos y Registro (NADRA) de Pakistán se negara a corregir su designación religiosa y su nombre en el documento nacional de identidad. Durante el proceso, aportaron pruebas —entre ellas, el certificado de bautismo de Sufyan— y sus padres, también cristianos, testificaron confirmando su identidad cristiana. Además, el propio Sufyan declaró que seguía practicando su fe cristiana y que no era musulmán.
En un veredicto de mayo de 2024, un juez civil de Pakistán rechazó la petición de Sufyan de cambiar su identidad religiosa a cristiana, pese a su testimonio de que no practicaba el islam. Partiendo de la creencia de que todos nacen musulmanes, las autoridades pakistaníes suelen negar o retrasar este tipo de cambios una vez que una persona está registrada como musulmana. A los musulmanes no se les permite modificar su religión en los documentos de identidad; solo se autoriza este cambio cuando puede demostrarse que hubo un error en el registro, o cuando se trata de una conversión al islam. Así lo expresó el juez civil Mian Usman Tariq durante el juicio de Sufyan en 2024: «El islam enseña que todos nacen musulmanes, pero los padres y la sociedad pueden hacer que uno se desvíe del camino recto».
Tras el veredicto de mayo de 2024, los abogados aliados de ADF International recurrieron la decisión ante el tribunal de Ahmad Saeed, juez de distrito adicional en Pattoki, quien en noviembre de 2024 anuló el fallo anterior, al considerar que Sufyan había sido víctima de una conversión fraudulenta impuesta por su jefe.
Gracias a esta decisión judicial, Sufyan pudo por fin actualizar correctamente su documento nacional de identidad para que reflejara su fe cristiana.
Persecución religiosa generalizada
El fin del calvario judicial de Sufyan, uno de los muchos ejemplos de persecución religiosa generalizada en Pakistán, coincide con la advertencia que funcionarios de la Unión Europea dirigieron a Pakistán por sus violaciones de derechos humanos, entre ellas las leyes contra la blasfemia, las conversiones forzadas y otras formas de persecución selectiva contra las minorías religiosas. De no abordarse esta situación, las relaciones comerciales de Pakistán con la UE podrían verse comprometidas.
“Estamos agradecidos de que Sufyan Masih pueda por fin vivir libremente e identificarse como cristiano, después de tantos años de extrema dificultad”, declaró Tehmina Arora, directora de Incidencia Política para Asia de ADF International.
Este es un ejemplo más de cómo las leyes de Pakistán se utilizan como arma para castigar y perseguir a los cristianos. Las autoridades pakistaníes ponen enormes trabas a quien intenta dejar de ser musulmán una vez que ha sido registrado como tal. Esto supone un grave problema para cristianos como Sufyan, cuya conversión al islam se inscribe ilegalmente en los documentos de identidad, un problema generalizado y una flagrante violación de la libertad religiosa. Celebramos el precedente que sienta esta victoria y esperamos que sirva para proteger a los cristianos y a otras minorías religiosas en Pakistán injustamente perseguidos por su fe.
Vulneración del derecho a la libertad religiosa
El derecho internacional garantiza la libertad de cambiar de religión, así como el derecho a practicarla tanto en público como en privado. Pakistán es Estado parte del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que consagra el derecho de toda persona a tener o adoptar la religión o creencia de su elección, y la libertad, individualmente o en comunidad con otros, en público o en privado, de manifestar su religión o creencia mediante el culto, la observancia, la práctica y la enseñanza.
“Lo que les ha sucedido a Sufyan y a cientos de personas más que sufren abusos similares en Pakistán constituye una clara violación del derecho a la libertad religiosa, garantizado por el derecho internacional de los derechos humanos. Además, el artículo 20 de la Constitución de Pakistán otorga a los ciudadanos el derecho a profesar, practicar y difundir su religión. El caso de Sufyan muestra cómo este derecho fundamental se vulnera de forma reiterada, lo que promueve una cultura en la que los cristianos y otras minorías religiosas sufren violaciones de sus derechos humanos más básicos”, continuó Arora.
ADF International está apoyando otros casos como el de Sufyan, con el objetivo de restablecer el derecho de estos cristianos a vivir su fe con libertad.”