Nota de prensa

El Ministerio Fiscal recula tras la victoria en materia de libertad de expresión de una mujer cristiana en Escocia, absuelta por un tribunal por ofrecer hablar en una “zona de exclusión”.

  • Rose Docherty, de 75 años, fue absuelta en el juicio celebrado el 27 de abril, tras haber sido detenida por ofrecer entablar conversaciones a quienes libremente quisieran sostenerlas.
  • La fiscalía escocesa disponía de una semana para recurrir la sentencia, plazo que expiró a principios de este mes.
  • Con el apoyo de ADF International, la Sra. Docherty está barajando ahora todas las opciones para evitar que se repitan su detención y el trato que recibió, incluidas acciones legales contra la Policía.

GLASGOW (22 de mayo de 2026) – El Ministerio Fiscal ha dado marcha atrás y ha decidido no recurrir la sentencia en el caso de una mujer católica de Glasgow, que fue absuelta en los tribunales tras ofrecer hablar con quienes quisieran en una “zona de exclusión”.

Rose Docherty, de 75 años, fue absuelta en el Tribunal del Sheriff de Glasgow el 27 de abril, en cuanto el juez desestimó dos cargos penales que se le imputaban por “influir”. Dicho pronunciamiento es la primera victoria desde la entrada en vigor de la legislación censora que establece “zonas de exclusión” en torno a los centros abortistas en el Reino Unido.

En un giro que refuerza la victoria del mes pasado en materia de libertad de expresión, el Ministerio Fiscal británico y escocés han optado por no recurrir la sentencia y ya ha precluido el plazo para hacerlo.

Tenían una semana para recurrir la sentencia, plazo que expiró el martes 5 de mayo. ADF International coordinó la defensa jurídica de la Sra. Docherty.

Esta mujer cristiana de 75 años fue detenida el pasado mes de septiembre simplemente por ofrecer a hablar con quienes quisieran sostener con ella una conversación en las inmediaciones del Hospital Universitario Reina Isabel de Glasgow y por llevar un cartel en el que se leía: “La coacción es un delito, estoy aquí para hablar, solo si tú quieres”, lo que provocó una oleada de indignación en todo el mundo, incluso por parte del Departamento de Estado de EE. UU.

No se aproximó a nadie, no habló del aborto, no tuvo ningún comportamiento que obstaculizara, acosara o intimidara a nadie y no estaba protestando.

Tras su detención, la Sra. Docherty permaneció bajo custodia policial durante varias horas. Se le negó una silla para sentarse en su celda, a pesar de haber comunicado que se había sometido a una artroplastia bilateral de cadera.

Con el apoyo de ADF International, la Sra. Docherty está barajando ahora todas las opciones para evitar que se repita su detención y el trato recibido, incluidas acciones legales contra la policía.

El pasado mes de septiembre fue la segunda vez que la Sra. Docherty fue detenida por mantener pacíficamente una conversación consensuada en una “zona de seguridad”. Su primera detención por expresión pacífica tuvo lugar el 19 de febrero de 2025, y el fiscal dio marcha atrás posteriormente y decidió no continuar con el proceso judicial en agosto, lo que supuso una victoria para la libertad de expresión.

“La expresión pacífica, protegida por la legislación nacional e internacional, nunca puede constituir un delito”.

– Rose Docherty

La Sra. Docherty fue la primera persona imputada penalmente en virtud de la ley escocesa de “zona de seguridad” de 2024, que prohíbe “influir” en cualquier persona que intente acceder, proporcionar o facilitar un aborto y se aplica en un radio de 200 metros alrededor de todos los hospitales en los que se practican abortos. Existen leyes similares que establecen “zonas de seguridad” en Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte.

El 27 de abril, el sheriff Stuart Reid desestimó dos cargos de “influencia” contra la Sra. Docherty, dictaminando que los cargos violaban su derecho a la libertad de expresión, recogido en el artículo 10 del CEDH.

El juez Reid consideró que la conducta por la que era acusada no estaba “tipificada en la ley”, ya que en los hechos imputados no se indicaba ni identificaba a ninguna otra persona presente en la “zona de seguridad” que fuera a acceder a un aborto, practicarlo o facilitarlo, y que hubiera sido “influenciada” por las acciones presuntamente criminales de la Sra. Docherty, tal y como exige la ley.

El juez concluyó que el fiscal “no había demostrado la existencia de un delito contemplado en la legislación escocesa” y desestimó el caso pro loco et tempore, lo que significa que el asunto podrá volver a plantearse si la fiscalía aporta nuevas pruebas y decide que el procesamiento sigue siendo de interés público.

Rose Docherty declaró:

“Estoy muy satisfecha con esta decisión, que reafirma que ofrecer una conversación mutuamente consentida no es un delito en ninguna vía pública de Escocia, independientemente de si dicha vía se encuentra o no en una “zona de seguridad”. Hoy en día, lamentablemente, existe una epidemia de soledad y hay personas que sufren coacción a diario. La invitación a hablar, que cualquier persona puede aceptar o rechazar libremente, podría ayudar de verdad a alguien y nunca debería tipificarse como delito.

“La expresión pacífica, protegida por la legislación nacional e internacional, nunca puede ser un delito. Las autoridades deberían aprender de sus intentos fallidos de censurarme —a mí, una abuela cristiana de 75 años que siempre ha vivido en Glasgow— y abstenerse en el futuro de perseguirme a mí o a cualquier persona que ejerza legítimamente sus derechos en este país.

“Reitero mi llamamiento para que se deroguen las “zonas de exclusión” en Escocia y en todo el Reino Unido, a fin de evitar que se utilicen para censurar la expresión pacífica como la mía.

“Actualmente me estoy asesorando con mi equipo jurídico y valorando qué medidas son necesarias, incluidas las acciones legales, para garantizar que las autoridades no puedan detenerme, encarcelarme y procesarme repetidamente por ejercer pacíficamente mi derecho a la libertad de expresión.”

Jeremiah Igunnubole, abogado de ADF International, comentó:

“La victoria de Rose en materia de libertad de expresión del mes pasado se ha consolidado ahora con la decisión del Ministerio Fiscal de no recurrir. Se trata de una victoria para la libertad de expresión en Escocia y en todo el Reino Unido.

“Independientemente de si se está de acuerdo con las opiniones provida y cristianas de Rose, todos deberían estar de acuerdo en que invitar a hablar en un espacio público no es un delito y nunca debe tratarse como tal.

“Sin embargo, la legislación sobre las “zonas de seguridad” en todo el Reino Unido sigue socavando peligrosamente el Estado de derecho. Resulta incoherente que Rose haya sido absuelta en Escocia, mientras que nuestros clientes Livia Tossici-Bolt y Adam Smith-Connor hayan sido condenados penalmente por expresarse pacíficamente en “zonas de exclusión” en otras partes del Reino Unido.

“La única forma de proteger de manera firme los derechos fundamentales, defender el Estado de derecho en el Reino Unido y garantizar que las “zonas de seguridad” no se utilicen como herramienta para censurar conductas lícitas es derogar las leyes profundamente injustas y contrarias a la libertad de expresión que imponen restricciones por “crimen del pensamiento” en Escocia y en todo el Reino Unido.

“Ya hemos visto cómo el Departamento de Estado de EE. UU. ha criticado duramente la censura de las “zonas de exclusión” del Reino Unido y ha expresado su profunda preocupación por los casos de Rose y de nuestros otros clientes. Si los políticos no actúan para proteger la libertad de expresión, la alarmante realidad es que Gran Bretaña dejará de ser un lugar donde se respeten los derechos humanos como antes, y nuestra reputación en la escena internacional se verá afectada como consecuencia de ello”.

“Aunque se ha reconocido que la actuación de Rose fue lícita, nunca debería haber sido detenida. El proceso se ha convertido en el castigo, con un efecto desaliento profundamente preocupante para la libertad de expresión en general.

“Ahora estamos apoyando a Rose para que valore todas sus opciones, incluidas las acciones legales, con el fin de garantizar que este tipo de trato no se repita ni se normalice. Ofrecer la posibilidad de hablar a quien libremente quiera entablar una conversación en un espacio público no es, como dijo el sheriff Reid, “un delito desconocido para la legislación escocesa”. Seguiremos apoyando a Rose para mantener el ejercicio pacífico del derecho a la libertad de expresión al margen de los tribunales penales”.

Antecedentes

La detención censora de la Sra. Docherty provocó expresiones de preocupación en el Reino Unido y en todo el mundo, incluso por parte del Departamento de Estado estadounidense, que la describió como “otro ejemplo clamoroso de la represión tiránica de la libertad de expresión que se está produciendo en toda Europa”, y por parte de la Conferencia Episcopal Católica de Escocia.

La artífice de la ley escocesa de “zona de exclusión” de 2024, la diputada Gillian Mackay, admitió en BBC Scotland que las vagas prohibiciones de la legislación podrían criminalizar a alguien por rezar de forma visible desde una ventana de su vivienda dentro de la zona, “dependiendo de quién pase por delante de la ventana”.

El vicepresidente de EE. UU., JD Vance, señaló esta ley como un motivo de especial preocupación en su discurso ante la Conferencia de Seguridad de Múnich en febrero del año pasado.

Más información sobre el caso aquí.

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