La diputada finlandesa Päivi Räsänen testifica ante la Comisión de Derechos Humanos del Senado canadiense sobre el proyecto de ley C-9 relativo al “discurso del odio”.
- Päivi Räsänen comparte su experiencia tras haber sido procesada y condenada por las autoridades finlandesas por expresar pacíficamente sus creencias cristianas sobre el matrimonio y la sexualidad humana.
- Räsänen testificó ante la Comisión legislativa del Senado canadiense que estudia modificar el Código Penal para disminuir la protección de la expresión de opiniones basadas en las creencias religiosas.
OTTAWA (2 DE JUNIO DE 2026) – La diputada finlandesa Päivi Räsänen, condenada penalmente por publicar hace décadas un folleto para su iglesia sobre el matrimonio y la ética sexual, fue invitada a comparecer ante la Comisión de Derechos Humanos del Senado canadiense que estudia el proyecto de ley C-9 relativo al “discurso de odio”.
En su testimonio, presentado en la sesión del 1 de junio, Räsänen relató su experiencia al enfrentarse a un proceso judicial de siete años y a tres juicios penales por compartir sus creencias cristianas sobre el matrimonio en las redes sociales y en un folleto escrito para su comunidad. Citando como ejemplo su ajustada condena (3-2) por parte del Tribunal Supremo finlandés, Räsänen advirtió a la Comisión de los peligros que entraña eliminar las protecciones a la libertad de expresión religiosa en la esfera pública.
El testimonio de la exministra del Interior tuvo lugar mientras la Cámara de los Comunes de Canadá examinaba el proyecto de ley C-9, que pretende rebajar la protección penal de la libertad de expresión en materia religiosa.
El proyecto de ley, entre otras cosas, elimina una disposición que protege las declaraciones religiosas realizadas de “buena fe”, lo que podría criminalizar expresiones religiosas queson legítimas.
Si se aprueba, el proyecto de ley permitiría el enjuiciamiento de las expresiones de carácter religioso si los tribunales consideran que “promueven deliberadamente el odio contra cualquier grupo identificable”. La pena prevista es de hasta dos años de prisión.
“Mi experiencia en Finlandia me ha demostrado que las leyes que penalizan la libertad de expresión tienen un coste muy real, no solo para las personas, sino también para la sociedad en su conjunto. Empujan a los ciudadanos respetuosos con la ley a autocensurarse y privan al debate público de perspectivas en asuntos de vital importancia”.
– Päivi Räsänen
En su testimonio, Räsänen hizo hincapié en los peligros que las leyes contra el “discurso del odio” suponen para las libertades fundamentales y las sociedades democráticas:
“La censura es una de las mayores amenazas existenciales para las democracias actuales en Europa. No hace falta estar de acuerdo con mis creencias para advertir el peligro que supone penalizar el discurso pacífico. Cuando el Estado controla qué ideas y creencias pueden expresarse, la democracia se debilita. Mi caso ilustra hasta dónde puede llegar este derrotero .
“Mi experiencia en Finlandia me ha demostrado que las leyes que penalizan la libertad de expresión tienen un coste muy real, no solo para las personas, sino también para la sociedad en su conjunto. Empujan a los ciudadanos respetuosos con la ley a autocensurarse y hurtan al debate público asuntos de vital importancia”.
Räsänen advirtió, además, sobre la ambigüedad de la legislación sobre el “discurso de odio”, que tipifica como delito la expresión pacífica de determinadas creencias. Recordó la decisión del Tribunal Supremo finlandés que la condenaba por discurso del odio a pesar de reconocer que su folleto “no contenía incitación a la violencia ni un fomento del odio comparable a una amenaza”.
Añadió que la legislación censora tiene consecuencias negativas tanto para los enjuiciados como para otras personas que ya no se sentirán libres de expresar sus opiniones:
«Incluso cuando los tribunales finalmente absuelven, nuestra historia demuestra cómo el propio proceso se convierte en el castigo. Nos hemos enfrentado a años de instrucción penal, escrutinio público e incertidumbre jurídica. Esto genera un efecto desaliento, no solo para los cristianos, sino para todos aquellos que discrepan del estrecho argumentario aprobado por el Estado… A través de la intimidación, las leyes contra el “discurso de odio” socavan la discusión y expulsan las opiniones disidentes de la esfera pública”.
Räsänen concluyó: “Espero con ilusión el día en que se respete el derecho fundamental a la libertad de expresión para todos aquellos que deseen expresar pacíficamente sus convicciones”.
Antecedentes
En marzo de 2026, el Tribunal Supremo de Finlandia declaró a Räsänen culpable de “insulto” por expresar sus creencias cristianas sobre la sexualidad humana en un folleto de 2004 elaborado para su iglesia. El obispo luterano Juhana Pohjola y la Fundación Luterana de Finlandia fueron condenados, junto con ella, por publicar dicho folleto.
El proceso penal de casi siete años contra esta diputada finlandesa se inició después de que compartiera sus creencias cristianas sobre el matrimonio y la ética sexual en un tuit de 2019, lo que dio lugar a una investigación policial que culminó en nuevos cargos por expresar sus creencias en un debate radiofónico en vivo en 2019 y por ser autora del folleto de 2004 dirigido a su iglesia.
Acusada formalmente de “incitación contra un grupo minoritario” en 2021, Räsänen fue absuelta unánimemente de todos los cargos en primera y segunda instancia en 2022 y 2023, respectivamente. No obstante, la Fiscalía recurrió la sentencia absolutoria relativa al tuit que citaba el versículo bíblico y al folleto. Finalmente, el Tribunal Supremo, en una sentencia dictada por una ajustada mayoría (3 votos contra 2), confirmó la absolución por el tuit, pero condenó a Räsänen, al obispo y a la Fundación Luterana de Finlandia por el folleto.
En mayo, Räsänen anunció su intención de recurrir en amparo ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, junto con el obispo Pohjola y la Fundación Luterana de Finlandia.