Un tribunal australiano desestima el recurso de apelación en un caso en el que se dilucidaba la realidad biológica: «¿Qué es una mujer?»
- El Tribunal Federal de Australia ha resuelto que la política de acceso exclusivo para mujeres de la aplicación «Giggle for Girls» «discriminaba directamente» a un hombre que se identifica como mujer.
- La fundadora, Sall Grover, ha indicado que tiene la intención de recurrir ante el máximo tribunal de Australia.
SÍDNEY (15 de mayo de 2026) – El Pleno del Tribunal Federal de Australia se ha pronunciado hoy en contra de una aplicación de networking exclusiva para mujeres. Dicha sentencia supone un revés para la defensa de la realidad biológica y de los espacios reservados a las mujeres.
El Tribunal ha desestimado el recurso de apelación presentado por Sall Grover, fundadora de la aplicación de networking para mujeres Giggle for Girls, a quien en agosto de 2024 se le declaró culpable de haber «discriminado indirectamente» a Roxanne Tickle, un hombre que se identifica como mujer, al excluirlo de la aplicación. La sentencia de 2024 en el caso Tickle contra Giggle establecía que «el sexo no se limita a ser un concepto biológico».
El Tribunal Federal ha dictaminado hoy que Grover y Giggle for Girls habían incurrido en «discriminación directa», tras un recurso de apelación interpuesto por Tickle contra la decisión del tribunal de primera instancia, y ha concedido a Tickle una indemnización de 20 000 AUD por daños y perjuicios, más las costas judiciales con un límite máximo de 100 000 AUD.
ADF International apoyó la pretensión de Grover y Giggle basándose en que la legislación australiana debe respetar la realidad biológica y proteger los espacios de las mujeres de conformidad con el derecho internacional de los derechos humanos.
La denuncia por discriminación presentada por Tickle se basó en la Ley contra la Discriminación por Razón de Sexo, modificada en 2013 para incluir la «identidad de género» y eliminar las definiciones de «hombre» y «mujer».
La sentencia de hoy afirma: «Aunque este recurso plantea cuestiones sobre las que existen opiniones divergentes en la sociedad, es importante destacar que las cuestiones que debe resolver el Tribunal se refieren a la interpretación y aplicación de las disposiciones de la SDA [Ley contra la Discriminación por Razón de Sexo]. La conveniencia o no de dicha ley no es una cuestión que este Tribunal pueda examinar».
«Estoy absolutamente consternada. Los hombres que afirman ser mujeres tienen más derechos que las mujeres reales en Australia. Son las mujeres las que están siendo discriminadas, no los hombres que afirman ser como nosotras. Pero, en cierto sentido, nada ha cambiado: mañana todos nos despertaremos y los hombres seguirán sin ser mujeres».
– Sall Grover.
Grover reaccionó a la sentencia en X:
«Estoy absolutamente consternada. Los hombres que afirman ser mujeres tienen más derechos que las mujeres reales en Australia. Son las mujeres las que están siendo discriminadas, no los hombres que afirman ser como nosotras. Pero, en cierto sentido, nada ha cambiado: mañana todos nos despertaremos y los hombres seguirán sin ser mujeres».
El Tribunal se había pronunciado anteriormente acon anterioridad a favor de Tickle, al considerar que había sufrido «discriminación indirecta», y ordenó a «Giggle for Girls» que pagara 10 000 dólares australianos en concepto de indemnización y que cubriera las costas judiciales de Tickle.
En diciembre de 2025, ante el Pleno del Tribunal tuvo lugar una vista oral sobre el recurso de apelación de Grover, en la que Sall sostenía que el término «mujer» se refería únicamente a las mujeres biológicas.
El Tribunal ha desestimado hoy el recurso de Grover y ha estimado la apelación reconvencional de Tickle, en la que alegaba haber sufrido «discriminación directa».
«Una ley redactada para proteger a las mujeres se ha utilizado para castigar a una mujer por crear un espacio para mujeres. Eso es lo que significa en la práctica la sentencia de hoy», afirmó Robert Clarke, director de Asuntos Jurídicos de ADF International.
«La inclusión de la “identidad de género” en la Ley contra la Discriminación por Razón de Sexo se ha utilizado para minar una noción fundamental: qué es ser mujer. La necesidad de espacios separados por sexo está reconocida en el derecho internacional de los derechos humanos. También debe reconocerse en la legislación australiana y, si los tribunales no lo hacen, deberá hacerlo el Parlamento».