Nota de prensa

Una mujer cristiana gana un recurso judicial contra su clasificación como musulmana en la base de datos oficial de Irak.

  • La sentencia confirma el derecho de los cristianos iraquíes a elegir libremente su religión y sienta un precedente contundente para los numerosos cristianos de Irak que se enfrentan a graves consecuencias legales y personales derivadas de la religión asignada por el Estado.
  • El caso llegará al Tribunal Supremo de Irak y podría repercutir en la legislación, consagrando la protección frente a la religión asignada por el Estado; ADF International apoya el caso.

*Se utiliza un pseudónimo para proteger su identidad.

BAGDAD, IRAK (12 de mayo de 2026) — Un tribunal iraquí ha fallado a favor de una joven cristiana, Maryam*, permitiéndole que se corrija su afiliación religiosa oficial en la base de datos del Gobierno, después de que fuera registrada automáticamente como musulmana en virtud de la legislación iraquí. Esta fallo le devuelve a Maryam la posibilidad de vivir de acuerdo con su fe cristiana y sienta un precedente clave para las minorías religiosas de toda la región.

Maryam y sus hermanas fueron criadas en un hogar cristiano. Sin embargo, tras la separación de sus padres y las segundas nupcias de su madre con un musulmán, su afiliación religiosa fue modificada con base en la ley. Todo ello en virtud del artículo 26, apartado 2, de la Ley iraquí n.º 3 de 2016 sobre el documento nacional de identidad, que establece que «los hijos menores de edad seguirán la religión del progenitor que se haya convertido al islam».

Al alcanzar la mayoría de edad, Maryam presentó en enero de 2025 una demanda judicial para que se corrigiera su condición religiosa en la base de datos del Gobierno, de modo que reflejara sus creencias cristianas. La decisión del tribunal reafirma su derecho a elegir su religión y a que esta quede reflejada con exactitud en la base de datos del Gobierno.

«Todo el mundo tiene el derecho fundamental a elegir y vivir de acuerdo con su religión», afirma Kelsey Zorzi, directora de libertad religiosa global de ADF International, organización jurídica que apoya el caso de Maryam, dedicada a la defensa de la libertad religiosa a nivel global.

«Esta decisión envía un mensaje claro: las personas no deben quedar atadas de por vida a clasificaciones religiosas que les hayan sido impuestas en la infancia por sus padres o por la política gubernamental. Ningún Estado debería tener el poder de determinar de forma permanente la religión de una persona».

Las dos hermanas menores de Maryam siguen registradas legalmente como musulmanas. Se emprenderán acciones legales similares para cada una de ellas una vez que alcancen la mayoría de edad.

De conformidad con la legislación iraquí relativa a las resoluciones dictadas en los tribunales de estado civil, el Estado recurrirá ahora la sentencia ante el Tribunal Federal de Casación de Irak, que es el máximo tribunal del país en esta materia. Una resolución favorable en el recurso reforzaría considerablemente esta victoria en la jurisprudencia iraquí y podría servir de precedente influyente para otras personas en situaciones similares.

La religión asignada por el Estado: una restricción generalizada de la libertad religiosa en Oriente Medio y Asia

El caso de Maryam pone de relieve un problema generalizado en muchas partes de Oriente Medio, el sur de Asia y el sudeste asiático: la asignación estatal de una confesión religiosa, mediante la cual los gobiernos registran la confesión religiosa de los ciudadanos en bases de datos oficiales o en documentos de identidad, lo que dificulta o imposibilita su cambio.

En Irak y otros países como Egipto, Pakistán, Malasia y Bangladés, las asignaciones religiosas inexactas o impuestas pueden dar lugar a la matriculación obligatoria de los niños en programas de educación religiosa ajenos a su fe, a obstáculos para contraer matrimonio, a la asignación automática de la religión de los hijos en función de los registros de los padres, a complicaciones en materia de herencia, a conflictos en el ámbito del derecho de familia y a que los no musulmanes queden sometidos a la jurisdicción de los tribunales de la sharía. En algunos casos, los padres a los que se les ha asignado una religión errónea en las bases de datos gubernamentales se ven obligados a omitir sus nombres en las partidas de nacimiento de sus hijos para evitar que se transmita esa designación incorrecta, lo que genera problemas legales adicionales para esas familias.

En muchos países, estos asientos registrales se imponen sin el consentimiento de la persona —ya sea por errores administrativos, por la herencia de la conversión de uno de los progenitores o por políticas gubernamentales coercitivas— y pueden acarrear graves consecuencias en la vida cotidiana.

«Maryam se vio obligada por ley a asumir una identidad religiosa que le fue impuesta cuando era niña, una identidad que no reflejaba sus creencias, su educación ni su realidad vital. La decisión de hoy le devuelve la capacidad de vivir de acuerdo con su fe cristiana y sienta un importante precedente para otras personas en situaciones similares»

– Kelsey Zorzi, directora de libertad religiosa global de ADF International l.

Incluso en los casos en que la religión no figure impresa en un documento de identidad físico —como en Irak, donde se registra en la base de datos interna del Gobierno—, dicha designación puede acarrear importantes consecuencias jurídicas y personales. Estos sistemas convierten las creencias de una persona en una etiqueta fija y reforzada por el Estado, lo que dificulta enormemente cambiar libremente de religión o vivir de acuerdo con la propia fe.

El caso de Maryam plantea cuestiones fundamentales sobre la compatibilidad del artículo 26, apartado 2, de la Ley de la Tarjeta Nacional con las garantías constitucionales de libertad religiosa y con las obligaciones de Irak en virtud de los tratados internacionales de derechos humanos, incluido el artículo 18 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que garantiza que «toda persona tendrá derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión», incluida la libertad de adoptar la religión de su elección.

ADF International apoyó a Maryam para que obtuviera el reconocimiento legal de su fe cristiana y sigue abogando por reformas más amplias para proteger la libertad religiosa en todo Oriente Medio.

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