Un pastor, acusado de «transfobia» tras publicar un libro cristiano sobre género.
El pastor Douglas Baptista, un destacado pastor cristiano de Brasil, fue acusado de un delito de «transfobia» por publicar un libro sobre género y sexualidad desde una perspectiva cristiana. Con el apoyo legal de ADF International, el pastor fue absuelto y el caso fue archivado, lo que supone una clara victoria para la libertad de expresión en Brasil en una época en la que la censura va en aumento y su ordenamiento jurídico criminaliza la «transfobia».
«Este caso supone una victoria crucial para la libertad de expresión y la libertad religiosa en Brasil. Ningún pastor ni líder religioso debería ser objeto de un proceso penal por enseñar la verdad bíblica a sus feligreses. La absolución del pastor Douglas confirma que no puede abusarse del Derecho para acallar opiniones religiosas».
– Julio Pohl, asesor jurídico de ADF International.
Resumen del caso
El pastor Douglas Baptista es el presidente del Consejo de Educación de las Asambleas de Dios, la denominación evangélica más grande de Brasil, que representa a cerca de 25 millones de creyentes. También es profesor y autor de recursos educativos cristianos.
En 2023, el pastor Douglas publicó “La Iglesia de Cristo y el Imperio del Mal: Cómo vivir en este mundo dominado por el espíritu de Babilonia”, un tratado filosófico y teológico sobre el género y la sexualidad desde una perspectiva cristiana. En septiembre de 2023, la diputada federal brasileña (Congreso Nacional) Érica Hilton, un hombre que se identifica como mujer «transgénero», presentó una denuncia ante la policía solicitando que se prohibiera el libro y que se imputara al autor, el pastor Douglas, por el delito de «transfobia». Las autoridades abrieron una investigación penal en junio de 2024 contra el pastor Douglas alegando que el libro constituía una forma de «transfobia», delito que tiene aparejada una pena de prisión de hasta cinco años.
Con el apoyo de ADF International, en febrero de 2025 se absolvió al pastor Douglas Baptista y el caso se archivó oficialmente.
En la sentencia absolutoria, el fiscal federal señaló que, en su libro, el pastor Douglas «expresó sus ideas de una manera que no constituye delito, aunque fuera de una forma o con un contenido que resulte incómodo y desagradable para movimientos sociales como el LGBT+. Así pues, a pesar de la aversión natural que estas posturas puedan generar entre los no cristianos, carecen de elementos delictivos y están amparadas por el derecho a la libertad de expresión, de pensamiento y religiosa».
Tendencia creciente a la censura en Brasil
Desde que una sentencia de 2019 del Tribunal Supremo Federal de Brasil equiparó la «homofobia» y la «transfobia» con el delito de racismo, sin que el Congreso hubiera aprobado ninguna ley al respecto, personas de todo el país se han enfrentado cada vez más a investigaciones y procesos penales por expresarse pacíficamente. Casos como el del pastor Douglas se han vuelto más habituales durante el último año en Brasil.
En 2025, la influencer Isabella Cepa fue objeto de investigaciones penales por una publicación en internet sobre la ideología de género. Del mismo modo, a la investigadora e influencer Nine Borges le abrieron diligencias penales por «transfobia» tras publicar un vídeo en Instagram en el que trata la financiación y la influencia de las organizaciones pro-LGBT en Brasil. El video incluía críticas a Symmy Larrat, secretaria nacional de Asuntos LGBT de Brasil.
En otro caso, la estudiante de veterinaria Isadora Borges (sin parentesco con Nine Borges) se enfrentó a una pena de hasta 10 años de prisión por acusaciones de «transfobia» tras publicar un comentario en el que afirmaba que los hombres no pueden convertirse en mujeres. Los cargos contra ella fueron desestimados, gracias al apoyo jurídico de ADF International.
ADF International también representa a cinco legisladores brasileños (el senador Eduardo Girao y los diputados Marcel Van Hattem, Adriana Ventura, Gilson Marques y Ricardo Salles) ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Los legisladores están denunciando ante la Comisión las violaciones de su derecho a la libertad de expresión. Alegan violaciones de sus derechos recogidos en la Convención, incluida su libertad de expresión, como consecuencia de la creciente censura estatal, que alcanzó su punto álgido con la prohibición de X en 2024 en Brasil durante el período electoral previo a los comicios municipales. La censura en Brasil ha sido un problema persistente y cada vez más grave desde 2019.