“Estudiante brasileña de veterinaria imputada por sus publicaciones en redes sociales sobre ideología de género”
Isadora Borges, una estudiante brasileña de veterinaria, fue imputada por sus publicaciones en redes sociales en las que expresaba sus opiniones sobre la ideología de género. Su caso pone de manifiesto una alarmante tendencia censora en Brasil que restringe la libertad de expresión pacífica en internet.
La causa penal tiene su origen en una serie de comentarios que Isadora compartió en redes sociales criticando la ideología de género. A pesar de que las publicaciones eran pacíficas y no estaban dirigidas a ninguna persona en particular, las autoridades iniciaron un proceso penal, alegando que su discurso era “transfóbico”. Isadora se enfrentaba a una pena de entre cuatro y diez años de prisión. El 10 de febrero de 2026 tuvo lugar la primera vista sobre su caso.
El 12 de marzo de 2026, un tribunal regional desestimó por unanimidad todos los cargos de “transfobia” contra Isadora. En su fundamentación, el tribunal declaró que los comentarios de Isadora en la plataforma “X” no contenían ningún ataque, amenaza u hostilidad hacia las personas que se identifican como “transgénero”, ni incitaban a la violencia, careciendo así del elemento intencional requerido en el derecho penal para sustentar una condena por “transfobia”.
«I commented on the issue because I care about the truth and protecting women. No one should ever fear going to prison for recognizing biological reality. I hope my case can serve as a turning point in the fight against censorship in Brazil. Brazilians deserve the freedom to speak openly without punishment.»
– Isadora Borges
“Me pronuncié sobre este tema porque me importa la verdad y la protección de las mujeres. Nadie debería temer ir a prisión por reconocer la realidad biológica. Espero que mi caso sirva de punto de inflexión en la lucha contra la censura en Brasil. Los brasileños se merecen el derecho a expresarse libremente sin represalias.”
Resumen del caso
El caso de Isadora comenzó en 2020, cuando compartió comentarios en X (entonces Twitter) en los que expresaba sus opiniones sobre la ideología de género. Los comentarios no incitaban a la violencia ni atacaban a ninguna persona en particular. Las publicaciones (traducidas) decían: «Decimos que las mujeres trans no son mujeres (porque obviamente nacieron hombres) y las activistas trans dicen que las feministas radicales no son personas, no son seres humanos. ¿Se imaginan creer en un feminismo que deshumaniza a las mujeres?».
Un segundo comentario decía: «Cuando Simone de Beauvoir escribió la famosa frase en 1949: “Una no nace mujer, sino que se convierte en mujer”, no estaba prediciendo el tema transgénero; estaba criticando el hecho de que nuestro número de cromosomas X y ADN se utilice en nuestra sociedad como pretexto para rebajar a las mujeres a una categoría inferior y expandir los roles y comportamientos de género. Las feministas de la segunda ola lucharon para subvertir estas normas binarias de género y redefinir la experiencia de ser mujer no como algo diferente de los hombres, sino diferente de lo que los hombres piensan que somos. Una persona que se identifica como transgénero conserva su ADN de nacimiento. Ninguna cirugía, hormona sintética o cambio de ropa alterará este hecho. Reconocer esto no es esencialismo. Lo esencialista es la presunción de que el sexo tiene, de alguna manera, una conexión directa con el género».
La fiscalía acusó a Isadora de dos cargos de “transfobia” por sus comentarios, y cada cargo conlleva una posible pena de prisión de 2 a 5 años, lo que suma un hipotético acumulado de 4 a 10 años.
Su caso refleja un clima generalizado de censura en Brasil, donde se utilizan interpretaciones extensivas de un fallo de 2019 del Tribunal Supremo Federal para equiparar la expresión pacífica sobre la ideología de género con el racismo, lo que a menudo conlleva penas de prisión desmesuradas. Isadora es una de las muchas personas en Brasil que ha enfrentado problemas legales por sus publicaciones en línea. Un ejemplo de ello es Nine Borges (sin parentesco con Isadora), una creadora de contenido en redes sociales de origen brasileño, que actualmente está siendo investigada por publicar un video supuestamente transfóbico en Instagram. ADF International brinda apoyo legal en el caso de Nine, defendiendo su derecho a la libertad de expresión.
Los tratados internacionales de derechos humanos protegen el derecho a la libertad de expresión, incluido el derecho a expresar opiniones que puedan ser controvertidas o impopulares.
“Los comentarios de Isadora no solo están protegidos por los tratados internacionales que tutelan la libertad de expresión, sino que también son hechos biológicos, coherentes con la ciencia. Acusarla de “transfobia” y exponerla a una posible pena de prisión constituye una violación de su derecho a la libertad de expresión”, declaró Julio Pohl, asesor legal de ADF International. “Lo que le sucedió a Isadora está empezando a ocurrirle a muchas otras personas en todo Brasil. Nos oponemos a esta censura y seguiremos haciéndolo hasta que se proteja la libertad de expresión pacífica de todos los brasileños”.
ADF International continúa brindando apoyo legal a Isadora y a otras personas afectadas en casos similares, mientras que la crisis de censura en Brasil sigue escalando.